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lunes, 13 de julio de 2015

#MeLlamoEnfermera

J es residente de primer año en el hospital X. El otro día me explicó que a veces siente que las enfermeras le tratan con superioridad y que no le echan una mano en lo que se refiere a bombas de percusión, entre otras cosas. 
Me recordó bastante a alguna experiencia que he tenido como enfermera trabajando en el hospital. Tan pronto te puedes encontrar con compañeras que son un amor y te echan una mano si tienes algún problema, como con otras que no mueven un dedo si eso implica salir de su trabajo estrictamente necesario. Si además la edad es inversamente proporcional a los años trabajados, esta situación se agrava. "Como eres joven, no sabes esto". Puedo ser joven y canalizar una vía venosa que a ti, enfermera con muchos de experiencia, se te esté resistiendo. 
Soy de las que piensa que el camino es muy largo y nos acabaremos encontrando con personas que estuvieron con nosotras en el pasado. Por eso, y teniendo en cuenta que pasamos demasiado tiempo de nuestra vida entre las paredes de un hospital, intentemos ayudarnos entre todos. El trabajo es más eficiente de este modo. 

@EnfrmraSaturada

domingo, 26 de abril de 2015

Una noche en Medicina Interna.

Estando trabajando una noche en una de las plantas de Medicina Interna en verano, me tocaba turno de noche. Llevaba ya unos días trabajando de noches alternas y estaba en pleno cambio de ritmos circadianos. Las enfermeras que trabajan de noches fijas entienden a lo que me refiero.
El caso es que a las 2 de la mañana un anciano que estaba ingresado en una habitación individual, acompañado de su cuidadora, se desorientó de una manera exagerada. Empezó a gritar, ponerse nervioso, movilizar la cama con una fuerza sobrehumana que ni el increíble Hulk haría semejante hecho, maldecirnos a las enfermeras e incluso decía que si le subíamos las barandillas iba a tirarse cama abajo al suelo.
Llamamos a los médicos de guardia y nos comentaron por teléfono que le administráramos Haloperidol en gotas. Eso hicimos, pero como muchos sanitarios saben, estos agitamientos no se pasan hasta que no llegan las 8 de la mañana. En resumen, el abuelo estuvo gritando y despertando a toda la planta durante toda la noche. Eso sí, en el siguiente turno durmió como un tronco. 
¿Qué tenemos que aprender de esta situación? 
1. Jamás digas que estás teniendo una noche buena porque se te puede complicar en un instante. 
2. Por mucho que los médicos receten Haloperidol en gotas en el momento agudo de un agitamiento, el paciente no se tranquilizará hasta pasadas bastantes horas porque no quiere que tengas paz y armonía a las tantas de madrugada. 
Así que para todos aquellos que trabajan de noche de continuo, mucho ánimo y mucha paciencia :)